Somos Momentos, Absolutos, Eternos


Somos tan solo momentos que se entrelazan entre sí para poder generar un todo, pues bien, es hora de comenzar a definir en que momento estamos transitando, en el momento de la determinación o el momento de la ejecución, qué es aquello que deseamos o aquello que esperamos. Si es realmente aquello que deseamos nosotros o es un sentimiento externo, impuesto por otros.
Muy difícil se torna intentar definir quien hace bien y quien hace mal pues cada uno tiene su propia forma de entender el bien y el mal, cada uno tiene su propia forma de entender el concepto de Dios. Sin embargo, mal está dejar y negociar en pos de sus objetivos, los objetivos del Dios absoluto. Pues objetivos no tiene, objetivos son los de cada ser vivo. Dios no espera, no anhela, no busca, no pide. Dios es un concepto, una palabra algo con poca realidad material. El absoluto, el universo, el bien, es en nosotros y por nosotros y a través de él el amor de acuerdo a lo que consideramos amor se expresa. Pero cuidado, no confundir al Todo con el amor, pues el amor es un sentimiento humano y tanto puede estar bien como estar mal, tanto puede generar bien como generar odio. Si partimos de un sentimiento humano, definido en palabras que no concuerdan por lo que pasa por nuestro propio entendimiento, corremos el riesgo de deformarlo para los demás.
Seamos cuidadosos con lo que deseamos del otro, en todo caso no deseemos ni esperemos nada del otro. Pero no como un desinterés de los asuntos del Absoluto si no como un respeto infinito por la libre elección de quienes nos rodean.
Preocúpate pues, de hacer lo correcto desde lo que tú consideras correcto, no te entregues a nada externo a ti a ningún concepto fuera de ti. Lo que quiere decir, no te entregues a ese falso concepto de un Dios ausente y todo poderoso que no podría ser nosotros, puesto que también es externo y es difícil comprender lo que realmente es.
Intenta hacer el ejercicio de centrarte en ti, sabiendo que ahí está el concepto de lo absoluto, que nace en ti y en cada uno de los que rodean, incluso en las piedras que pisas, en todo nace ese absoluto, pero solo puede ser comprendido desde tú interior.
Ama, y Amate. No te comprometas con nada ni con nadie, comprométete contigo mismo pues para eso ha llegado Dios a Ti para buscar un compromiso con el Ser divino que se encuentra en ti. Cuando menos miramos y actuamos para el afuera mayor es nuestro nivel de amor. Pues cuidamos de nuestros actos y nuestros sentimientos y así cuidamos el Absoluto en cada uno de los demás. Dando a todos el lugar y el nivel de Absolutos e Infinitos.
No es difícil de comprender es tan solo imposible para quien solo desea figurar.
Abandona el Ego, la soberbia y despide al juez que hay en ti. No te juzgues ni a ti ni a los otros, tan solo se reflejo de tú Absoluto y todos seremos Absolutos e infinitos

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